miércoles, 26 de octubre de 2011

Descuido.

Hoy tomé la 037, conjunto de buses en los que solíamos conocernos más y reírnos de nuestras bromas, mientras que terceros se extrañaban de nuestras carcajadas. La diferencia se contrastó de inmediato: el recorrido fue inverso, empecé a comprender aún más por que lugares paseaba tu cabeza. Ese terreno movedizo rápidamente ahogo mis ojos en lágrimas, es peligroso y dañino para mi ponerme en perspectivas ajenas. Al instante que me dieron los boletos armé un barquito de papel, cómo te enseñé. No me demoró más de un minuto, así distraje mi percepción del camino. Al rato, otra vez, el aire me empezó a faltar, las manifestaciones psicosomáticas del recuerdo me cohibieron.

Cerré la mente entonces, con la última imagen de la luna en su cuarto menguante. Parecía pedirme que saltara a su costado y que la acompañara a modo de estrella en esa noche de párpado abierto, típico del cielo citadino. Quería llegar a mi meta, sea donde fuese. Las calles se dilataban con efectos ya conocidos, mis manos agonizantes expulsaban colores en todas direcciones, menos a los puntos cardinales.

Paren por favor, me bajo para tomar un suspiro y seguir caminando hacia dónde me lleve la vereda.



I wanted to control it
But love, i couldn't hold it

lunes, 24 de octubre de 2011

Nowhere.

Camino en la vereda de la avenida concurrida, con un sánguche grasoso escurriéndose en mis manos heladas y entumecidas. Tengo miedo, estoy cohibido por el incertidumbre de cada paso que doy (sea en el asfalto o no). Ando sin guardián, apenas con mis pies listos para correr ante cualquier imprevisto. Apenas para correr...

A sus marcas...

En alguna nube te escondes, Luna caprichosa. No volveré a mentirte cuando te cuente mi vida, y menos ocultaré mi sombra. Tu níveo baño solar es añorado por mis sueños, por mi piel que nunca te ha tocado, por la cama donde caigo rendido ante tu ausencia. El Sol sólo sabe quemarme y el Viento tiende a evaporar mis anhelos con sus suspiros desgarradores.

Te prometo que esta noche duermo en tu hamaca de media sonrisa.




Nowhere man can you see me at all?

sábado, 22 de octubre de 2011

Guardián.

Yo no comprendo esa manera de actuar que serpentea abismos de perdición y locura. Gritar ante tanto ruido, llorar cuando sea inevitable esa onda que perforará nuestros tímpanos. El umbral desaparecerá, el cerebro se derramará por sus ojos, por sus pupilas.



Imagina que un rato atrás
Éramos dos desangelados...

viernes, 14 de octubre de 2011

Proclive.

Siente el exceso de la carga en esa culpa inexistente, de la cual pueden florecer delirios.

lunes, 10 de octubre de 2011

Hundido.

Pierdo la fecha, nuevamente. Y quiera o no ahí estás arrebatada, dulce, terca y por momentos desgraciada, pero hermosa en todo sentido. Y yo que me creía fuerte, un muro infranqueable, caí sin preámbulos ante tu ausencia. Las estalagmitas que acompañaban el sendero amortiguaron mi descenso sin paracaídas: Se empañaron de mi sangre, una explosión sorda y roja adornó su brillo franco.

Volabas ingrávida por entre las nubes, comiéndolas gustosa.

Pasaron días, meses, años... Y mi cielo no recuperó su arbusto volátil... ¿Por dónde surcas cielos? Tu esquivo andar ha esfumado el poco suelo que el firmamento me brindó alguna vez ¿Qué es de ese mirar acidulado por mis lágrimas? Yo no poseo alas en vez de omóplatos, pero tengo piernas fuertes que saltarán como grillos cuando te vean para hacerte soltar un alarido y todas las nubes que tragaste...

¿Seguirás en el aire? Mis pies aún no descansan y me vuelvo más viejo con cada paso que doy.

Incluso así, sería un gusto verte de nuevo.



Take these sunken eyes and learn to see...

sábado, 1 de octubre de 2011

Asco.

Ahí estallé. Ya no soporto. Bombas, cuerpos cercenados reinan el aire pútrido. Vete.

Y suelto lágrimas que queman.




You know that I'm no good

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Asterisco*

-Uno se cansa, es así de sencillo.

Escuché esa frase taladrar mi conciencia cuando corría, o mejor dicho, huía de la certidumbre. Lo inevitable es por naturaleza corrosivo, venonoso, profundo. Nadie sabe lo que se esconda detrás de una cortina hasta que finalmente decide apartarla. Es entonces que todo cobra sentido, lo oculto se desnuda ante nosotros y demuestra, sin tapujos, su esencia sin reparo así sea juzgada de manera negativa o positiva.

Ya no hay, pues, más disparos al aire para anunciar la tan esperada (y ahora desvanecida) celebración, cuando abres tu percepción a todas las puertas ves el mundo tal cual es, un caótico y sinfin cúmulo de mentiras y verdades jamás exploradas y que, sin duda, demoraría más de una vida comprenderlas.

Gracias. Y seguí bajando los escalones apresuradamente para no mirar arriba y verte desaparecer tras las fauces del león que ahora, más que nunca, protegen el umbral de tu mente.




No alarms and no surprises
Silent, silent

domingo, 18 de septiembre de 2011

Piscolabis.

Entré al cuarto, corría mucho viento por la puerta cerrada y la luz, que no alcanzaba a atravesarla, se extingue a unos pocos metros de distancia; sin embargo, tus ojos brillaban a su manera, peculiares y cariñosos. ¡Tú tocas con la mirada!

Historias para cada uno, mutuas en conversaciones y bromas en futuro. Escucho de tu boca salir relatos, y las imágenes que expulsas acaparan mi imaginación: eso sí, tus labios siguen ahí con un sello de agua para no olvidármelos.

Lo que tengo, para cuando nos veamos, son vivencias para compartir. Así, a la hora de la merienda, extenderemos un gran mantel sobre la mesa para comer nuestras bombas y reir, mientras tomamos sorbos de relatos gemelos y ajenos a la vez. Frutas y galletas, para añejar un poco los recuerdos evocados y húmedos por el presente, junto a un buen desayuno para despertar sin pereza en el aletargado amanecer...

Pero por ahora sólo escucharé esta canción que (también) comparto.



And I know is up to me
to make them fall apart
[so I won't break your heart]

viernes, 26 de agosto de 2011

Corazón.

En eso te veo sonriente, con la alegría entrecortada por la felicidad del momento. Sostienes el libro con incredulidad, el aire fresco que expresan sus páginas te hace soltar la tensión de la rutina. Siempre me gusta verte así, siempre. Respiras, tus ojos vuelven risueños y me estampas un beso con tus labios que suelen engancharse con los mios. El escenario donde estamos sentados se ve iluminado por un tenue farol que, cucufato, nos resondra con sus titileos. Los ignoramos, poco importan.

Al rato nos volvemos a parar, el libro aún no deja de exhalar su suspiro atrevido pero inocente de humor. Los rostros gesticulan muecas relajadas, ufanas; tu regocijo me reconforta con su presencia. Incluso en silencio sé que ríes ahí, dentro de tu pecho. Sí, ahí, donde tus latidos nacen y demuestran que vives. En mi caja sonora y rítmica, donde mis latidos se exhaltan ante todo (pero sólo por breves instantes), aflora esto que [te] escribo y más, mucho más.

Bum-bum, bum-bum.

¡Eureka! Y salto en coordinación con mi metrónomo. Y el libro nos da más sonrisas para nuestro bocabulario.




Yo lo siento más que mucho,
La quiero de verdad

sábado, 6 de agosto de 2011

Descripción.

Extrañaba verlos así, dando sentido a las cosas automáticamente. Una llaga en el camino, una lágrima de hoja seca, un abrazo de cadeneta de papel, la sonrisa inconfundible de la sorpresa. El mundo empieza a descender, asomándose tras de sí un colchón que estanca sus pies con sus plumas de mago. Los cuerpos cobran más vida y dejan caer en el último hálito de la tierra sus pesares, se echan en el nuevo hogar que han creado. Imperturbables, los cabellos juegan a ser ríos negros sin fin, con un fino causal, sensible a cualquier eventual sequía.

Con una mirada microscópica se aprecia el gozo hecho colores y figuras.


Y sin abrir los ojos nos teletransportamos adonde desearíamos estar




Ahora que nos empezó a gustar

lunes, 1 de agosto de 2011

Fotos.

Regresó de su viaje. Aún el cansancio reinaba su cuerpo, merodeaba por sus venas averiguando si algún rincón se había salvado de plaga inofensiva. El reloj marcaba las 6 en punto, decidió que irse a dormir a recuperar un poco de fuerzas era la mejor apuesta por el momento. No lo sabe, pero cuando su cuerpo por fin encontró el ansiado reposo toda su sala se inundó de una inusitada serenidad. Por las ventanas cerradas se exhalaba su paz, el pequeño paseo que se dio resultó agotador en toda cuenta, el descanso era bien merecido. De momento, creyó figurar entre el vació de sus párpados la reconciliación con su ánima. Deseaba poder sentarse a tomar un café y hablar de tonterías, cómo antes. Mas la esperanza ya se había escapado de la caja de Pandora, perdiéndose en algún lugar recóndito del bosque ilusorio, marchito en todas sus hojas y muerto por donde se vea.

Era tarde, las 10 de la noche, aunque felizmente era un domingo, día de relajo. Subió el volumen a su playlist y se puso a bailar con desenfreno por todas las estancias de su apacible hogar, como quien revive de un rotundo y espasmódico sueño. No le importaba que a tan solo un par de kilómetros había alguien adoleciendo su indiferencia, que mutilaba su cuerpo por instantes y pretendía ser feliz con una herida mortal. ¿A quién le importaba? Sólo a él, el genio del hoyo, que escalaba para ser libre pero caía al llegar al borde, tocando fondo en un chasquido de dedos.

Decidió, quizás con inocencia, brindarle una mano. Lástima que alguien volvió a caer para nunca más levantarse. Derrotado, dejó que la sangre manchara su cuerpo y desmenuzara los pocos recuerdos plácidos que aún conservaba.