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viernes, 26 de abril de 2013

Terry, Peter y yo

¿Cuántas veces se cree uno fuerte?, preguntó con aspereza el bufón. ¿Cuántas veces uno se traicionará por creer que es más que otro?

El silencio retumbaba las paredes con su aparente docilidad. La bondad cayó fuera de casa, como un aterrizaje fallido. ¿Las vísceras crujen cuando sufres?

Entre parloteos sin sentido, un poco de verdad se asoma, me dijo el viejo de la acera, fumando su decimoquinto cigarrillo de la medianoche. La luna apuntaba a sus pupilas reventadas, creí ver una colilla atascada en su cerebro. Las lágrimas salieron a borbotones cuando me alejé. Una nueva lluvia se avecinaba

Y cuando uno realiza el balance
¿Se juega su vida al eterno retorno 
o cree que los hechos son lineales?



Sólo querría esconderme y escapar 
de este infierno cerebral 
Yo sólo quiero descansar 

sábado, 30 de julio de 2011

Corrección.

¿Qué nos pasó? Que no pudimos con el tiempo
¿Qué nos pasó? ¿Qué fue de aquel lugar?
Qué nos pasó? Que al final nos pudo el viento
pasaron los años, pero hoy queremos volver a jugar...

Otra vez, esa melancolía comprimida en el agua que bebo; otra vez, de nuevo. Recorre los kilómetros de mi cuerpo con su serpenteo, animosa de corroer estructuras, venenosa por donde pase, ácida al verse amenazada.

¿Qué nos pasó? Que la luz se hizo penumbra.
Se fue Peter Pan, no volverá nunca jamás.
¿Qué nos pasó? ¿Dónde están nuestras locuras?
¿Y las travesuras?
¿Y la llave para jugar?

Reniego, frunzo el ceño tontamente, remarco con simpleza los defectos. Sin darme cuenta estoy dando pasos hacia atrás aunque mis pies no lo reconozcan, en reversa todo cobra sentido.

Un niño despierta de su largo sueño, refunfuña a su madre por despertarlo. Otra vez... Otra vez... Tan tonto él, no se da cuenta que ya el atardecer está a la vuelta del mar.


lunes, 18 de julio de 2011

Péndulo.

Odio utilizarte, no sabes cuanto detesto que me condenes en una caja de Pandora. Mis manos tiemblan al crear más y más lineas, ignoras cuántos latidos tienen tu nombre y cuántas ideas desertan por el pánico. No he contado ambos. Sentirse extraño para uno mismo es tormentoso.

Y aún así, duele.
Y aún así, sonríes.




Si vuelves, me llamas.
Quizás nos podríamos volver a ver.
Y ser amigos por última vez.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Todas tus amigas.

En el fondo, ellas van perdidas

si tu no logras encontrar tu rumbo, no dudes en preguntarme para que te oriente a occidente,
porque donde nace el sol
es muy fácil quemarse antes de que la luz llegue al zenit.

Tan bonitas.
Tan lúcidas.
No lo olviden.




otra se congela
sin remedio
porque el Gibson tiene demasiado hielo