miércoles, 17 de noviembre de 2010

Física.

Oír un cristal destruirse
es presenciar la muerte del tiempo,
porque ese grito es infinito y también lo es él.

¿Oyes el tiempo resquebrajarse?
Es una copa que ha gritado, hasta quedarse muda,
por estar vacía.

¿Lo oyes desaparecer?
Siempre me gustaron los objetos que no saben a donde apunta su existencia,
y por eso, quizás,
mueren para crearse (sus) nuevas realidades.

"Todo lo profundo ama el disfraz"

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Conceptos.

El tiempo,
tan caprichoso él,
quita memorias a las mentes más lúcidas
para que existan más
y
vivan menos.

martes, 2 de noviembre de 2010

Estelas.

El fuego glacial fue mi bocado
en cada merienda.
No lo venden, lo creamos.

Y

yo
(también)

(...)

Los sentidos se divierten con el juego de las sillas
y los ganadores somos nosotros.

"I missed the last bus, I'll take the next train
I try but you see, it's hard to explain"

Si de alguna manera me libero, es con la música.

martes, 19 de octubre de 2010

Hermosa that way.

Lo intempestivo resulta bello en sus zigzageantes perspectivas
¿O dónde quedaron las sorpresas de esos brazos carmesí,
tan sensuales e intrépidos?

El sol, también carmesí, no comete excesos
si hay arte de por medio.
Ya no insisto.

Lo hermoso de un momento, un instante,
se gradua gracias a los colores.
Por eso:

Hermosa that way.
















Foto: Francisco Serrano

viernes, 1 de octubre de 2010

Respuesta.

Se abrieron los párpados al unísono cuando sus ojos reconocieron aquel rostro demacrado por reflexiones innecesarias, como siempre pensó. El reloj a su espalda afinaba la visión sin dejar de lado la puntualidad de su traqueteo. Como resultado de aquel golpe rítmico, alzó sus brazos para encadenarlo dulcemente a su pecho, el tiempo de reacción duró unos pocos, pero eternos, segundos.















Foto: Francisco Serrano

viernes, 24 de septiembre de 2010

Ahora.

Quedarme con la última palabra
para que nuestra conversaciòn nunca acabe.
"Ahora que lo sé todo
me siento muchas más solo"

Foto: Francisco Serrano

lunes, 20 de septiembre de 2010

Juguetes.

En nuestros abrazos,
la distancia
es infinita y cercana.

En nuestros abrazos,
nadie
se escapa de nuestros brazos,

es bienvenido.

"Es extraña esta ciudad o yo estoy
fuera de escala"

Educarse.

"Hay algo en el aire
un detalle infinito"

Realicé en su mirada, como muchas personas creo yo, los incontables pizcas de sonrisa. ¿Que si era feliz? No tengo idea. Siempre hacía lo mejor para que su vida fuera menos agonizante, y eso admiré desde un principio. La magia de su presencia desgarraba la piel y la visión de los espectadores (y la suya también), para dar paso a ese "beneficioso cambio", como solía repetirme.

Sí, tal como les digo, uno aprendía más con ese nuevo equilibrio otorgado, con o sin merecimiento.










Foto: Francisco Serrano

lunes, 13 de septiembre de 2010

Invidencia.

Nadie lo sabe,
pero me ahogo en la letanía del pasado y sus incongruencias.

Nadie lo sabe,
pero mis níveos recuerdos desaparecieron
al verse triturados por el sol y sus ambiciones
de quemarnos a todos...

Aunque, y no miento al decirles esto, sus bengalas me ayudan a ubicarme
y dejarme guiar
por lo que la ceguera nos muestra
en sus chispazos de lucidez.


"(...)that was one lonely night."

"The spaceman says everybody look down! It’s all in your mind"

viernes, 3 de septiembre de 2010

Náusea.

*Y aunque no creamos en su dolor, nada llenará la insuficiencia de emociones. ¿Tu que crees?

(Un silencio momentáneo.) Somos cenizas y polvo aglomerado.

Alguna pregunta existencialista inundó la residencia, lo sé. Cerremos los ojos, que aún no cargan nuestros cadáveres.

Una vez encima de sus hombros, toda pregunta (quizá) será bienvenida.

"The dark of the matinee
It's better in the matinee"

viernes, 13 de agosto de 2010

Procesos.


Volvimos al desenfreno de antes, aquella época donde los límites eran una línea difusa muy lejos de la decencia. En medio de ese sueño, donde el despertar no es una opción, el deseo aumentaba a cada segundo que nos mirábamos, y entre mirada y mirada los puntos ciegos eran el clímax del tacto.